Los aficionados ni se acuerdan del abucheo de la noche del Draft. El ala-pívot letón ha devuelto (en solo 12 partidos) la esperanza a una franquicia que lleva demasiado tiempo añorando un pasado mejor. Como varios periodistas norteamericanos han dicho en las últimas semanas: arranca la era de Kristaps Porzingis. "Sigue teniendo mucho que aprender, pero hoy ha sido un partido muy importante, ha controlado el choque en ataque, clavando los tiros y siendo agresivo ahí fuera. Estoy seguro de que será el primero de muchos", dijo Carmelo Anthony (18 puntos y 11 rebotes) al finalizar el encuentro sobre la actuación del rookie.
Los Hornets (5-6), que llegaron a ponerse hasta ocho puntos arriba gracias a su segunda unidad en el segundo cuarto, no fueron capaces de aguantar el ritmo de los locales en el tercer periodo (34-24). Los triples volaban (10-20, 50%) y los de Nueva York acertaban una y otra vez (fue el único cuarto bueno de Melo: 11 puntos). Calderón, que jugó 30 minutos, conectó dos veces desde la línea de tres puntos y la segunda puso nueve arriba a los suyos a falta de 8:52. Un 2+1 del protagonista indiscutible del partido tras rebote ofensivo terminó de levantar a la grada (aseguraba su quinto doble-doble del curso, solo tiene menos que Towns entre los novatos). Pero no estaba todo dicho. Los Knicks no saben cerrar partidos y los visitantes estuvieron cerca de aprovecharlo: ninguna canasta local en los últimos 5 minutos y 54 segundos. Rondó el desastre. Al final, el Madison pudo cantar victoria (6-6) y Porzingis, que ya estuvo a punto de ajusticiar a los Hornets en Charlotte hace solo unos días (tiro ganador anulado), se confirmó en la meca del baloncesto. Ovación cerrada y por la puerta grande.
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