Una potente historia que tuvo luego otro episodio de intensidad y que relata Sánchez Monserrat con emoción: "Recuerdo con mucho cariño el primer partido después del trasplante. Toda mi familia se desplazó a Murcia sin yo saber que estaba allá en la grada. Felipe Llamazares gestionó sus entradas".
Una familia abocada con pasión al baloncesto y al arbitraje, como prueba que Jesús tuviera que abandonar su carrera estando en LEB, mientras que sus otros dos hermanos Luis y Cristina también estuvieron como árbitro y auxiliar de mesa, respectivamente.
Una vida intensa hasta la fecha que le ha hecho madurar a ritmos altos. También pitar al más alto nivel le ha ayudado en este proceso: "El arbitraje me ha hecho crecer como persona. El mundo del basket te hace madurar a una velocidad muy rápida, por que debes tomar decisiones muy rápidas y convives con personas mucho más asentadas en lo personal".
acb.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario