Utah Jazz, Los Angeles Clippers y Golden State Warriors habían pasado por encima de los Grizzlies desde que un tropiezo ante los Trail Blazers (5 de noviembre en el Moda Center) iniciara una racha de derrotas que ha puesto en entredicho a los de Tennessee. Más si cabe tras las humillaciones que los de David Joerger sufrieron en los primeros días por parte de Cavaliers y Warriors (primer enfrentamiento). La pasada madrugada, los de Oregón pasaban por el FedEx Forum para intentar dejar atrás su propia racha de partidos perdidos (cuarta derrota consecutiva). Y a punto estuvieron de conseguirlo. Después de que los locales dominaran el tercer cuarto y los primeros compases del cuarto (11 arriba), los de Terry Stotts intentaron la remontada en los últimos cuatro minutos y se llegaron a poner por delante a solo 12,5 segundos del final con un triple de Al-Farouq Aminu. Sin embargo, una jugada de locos (con varios fallos y rechaces) en la que se impuso el más fuerte (Zach Randolph, que acabó con 15 puntos) devolvió el liderato a unos Grizzlies que aún tuvieron que ver cómo el propio Aminu lanzaba para ganar con el reloj de posesión a cero. Afortunadamente para los intereses de los locales, el tiro de éste se quedó corto y Tennessee (sí, el estado entero) respiró aliviado.
Hasta esos cuatro minutos finales en los que C.J. McCollum demostró, una vez más, el gran momento de forma que atraviesa (ocho de sus 26 puntos llegaron en ese periodo), Marc Gasol había dominado el partido desde la posición de center. El español, al que se vio sonreír de verdad por primera vez en lo que va de curso, le salió por fin uno de esos partidos que su enorme y nuevo contrato (110 millones de dólares por cinco campañas) empezaba a demandar: fue la gran estrella del choque. 31 puntos llevaron su firma, además de cuatro rebotes (está capturando seis por partido, el peor promedio de su carrera) y cinco pases de canasta. Por fin un gran partido de Marc. El de Sant Boi estuvo acompañado por Mike Conley, que aportó 11 puntos y 9 asistencias, por Jeff Green, 14 puntos, y por un Mario Chalmers (acabó con 11 puntos) que, pese a lo que él mismo esperaba (por aquel triple que metió en 2008 para mandar el Memphis-Kansas a la prórroga, un partido que significó un título de NCAA y que los de Tennessee acabarían perdiendo), recibió una calurosa ovación de bienvenida
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