10 de noviembre de 2015

ALEJANDRO MARTÍNEZ, EL ENTRENADOR QUE BAJA A COMPRAR EL PAN

Responsive image Tuvo que mandar un mensaje por redes sociales, tranquilizando, ante la avalancha de peticiones e interés por su estado de salud, tras saltar la noticia de su abandono del banquillo del Iberostar Tenerife.
Estimados amigos:
Esta tarde explicaremos en rueda de prensa la situación, pero si quiero que estén todos muy tranquilos porque no tengo nada médico grave, ni nada parecido. Es una cuestión meramente temporal y en cierta medida incompatible con las exigencias, la presión y la tensión que requiere un cargo de tanta responsabilidad como el de ser entrenador del CB Canarias. Y por honestidad he tomado esta decisión que considero la mejor para el club y para mí. Sé que hay mucha sensibilidad con estos temas y lo agradezco, pero no es nada a lo que darle mayor importancia de la que tiene. No se pongan en lo malo que de ver
Y es que se trata de Alejandro Martínez, un señor carismático cuando se enfunda el traje, corbata y se pone a dirigir y a abrir los brazos en la banda para mostrar lo evidente a un árbitro en su equivocación, porque ni su honestidad ni su carácter le hacen liarse a grito pelado. No es su estilo. Un señor que lleva desde 2004 en el mismo banquillo, es lo que tiene: que gana carisma. A lo largo de la geografía nacional y sobre todo, en casa. “Sigo sin acostumbrarme a que nos pare todo y saluden por la calle”, nos comentaba en círculo íntimo Patricia, su pareja. “Pero es que Alejandro conoce a todo el mundo y se para a hablar con todos”. Y todos le conocen a él, porque es el entrenador de La Laguna, de Tenerife, de la isla al completo. Y es que sin traje, sin banda y sin banquillo, Alejandro es de los tipos que baja a comprar el pan, porque es normal y porque le gusta relacionarse con la gente y disfrutar con ello.
El coach Martínez es de los que se para con un periodista y le saluda, casi a modo de admiración (cuando el sentimiento suele ser al contrario), porque él es periodista y valora muchísimo a la gente que lo ejerce. Y ese choque, crea una cercanía como pocos periodistas-entrenadores. Él está encantado de citarse en una cena con David Carnicero, Antoni Daimiel y Nikola Loncar, cuando andan perdidos por las tierras de dios durante las finales de la NBA, porque a Alejandro Martínez le gusta relacionarse con ellos y viajar por Estados Unidos, un país que le fascina, al acabar su temporada. Y junto a su pareja, se dejan caer por algún partido de las finales o la Summer League en Las Vegas, entre famoseo y colegas españoles, viendo sus innumerables partidos. Claro, y luego se trae a Luke Sikma. Díganme que no es tener ojo avizor.

Es la persona cercana, entrañable cuya pasión se traduce en oficio, empleo, un trabajo y una devoción. Y dirige a tipos como Nicolás Richotti. Porque si Alejandro Martínez fuese jugador, jugando al antiguo “Si fuera…” que presentaba la vedette Rafaela Carrá, sería Richotti, por su entusiasmo, su agresividad y su desenfado para jugar al baloncesto, que es como ambos lo entienden. Ahora lo deja, para seguir formando parte del club y dar paso, como se presentó, a Txus Vidorreta en su lugar.
Está agradecido por todas las muestras de apoyo, pero creo que los aficionados estamos más agradecidos a él por lo que nos ha dado. Para explicar lo que significa Alejandro Martínez en el mundo del baloncesto, ya publicamos hace unos meses un artículo tras su partido 400 en el Ibertostar Tenerife. Y pensamos que mejor no le podemos definir. Vale la pena leer sus logros.
Siempre es agradable ir en búsqueda de otro baloncesto cuando viajamos por tal motivo. Por el hecho de ver algo diferente, lo que nos saca de lo que acostumbramos a ver, ya es atractivo. NBA, colleges USA, ligas de verano, incluso sus high school, e intentar extraer lo positivo. El desenfado de Argentina, los talentos individuales en Brasil, los fundamentos técnicos trabajadísimos en los chinos, la férrea disciplina australiana. Y el caso es que cada vez, ver algo diferente se complica más. La globalización, el que infinidad de jugadores de todos los rincones del planeta se puedan concentrar  en dos focos, Estados Unidos y Europa, hace más difícil ver distinciones entre los que están fuera de estos dos mundos. En nuestra competición, en la Liga Endesa, podemos decir eso. “
Alejandro Martínez y las 400 maneras de diferenciar su baloncesto.
Cuatrocientos partidos dirigidos de la manera más clásica otrora, de la manera más ilógica hoy día. Desde un mismo club, el C.B. Canarias, apellidado Ibertostar Tenerife hoy día, desde los “suburbios” de la Adecco Plata, hasta ser iluminado por los flashes y focos de una Copa del Rey. Once temporadas de trayectoria en el mismo despacho, viendo el mismo escudo, defendiéndolo. Once temporadas nada menos. De forma ininterrumpida.
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Hoy juega el Iberostar Tenerife. Vamos a ver algo distinto”.

(*) Temporada inacabada
Y Alejandro Martínez, un tipo normal paseando por las calles de La Laguna, de Santa Cruz, tiene un baloncesto en su cabeza que no es nuevo, pero sí novedosamente atrevido. Del que ya no se ve. Parece la reencarnación de Jaime Bolea en la banda, gritando “ra-ta-ta-ta-ta” para que sus jugadores salgan corriendo en contragolpe, en aquel Estudiantes de las pistas al aire libre del colegio Ramiro, el de los hermanos Ramos y los Codina, el de Mimoun, llevado a la musculatura y la profesionalidad que dan 60 años después. Y lo más curioso es que ha sido novedoso a lo largo de sus once temporadas.

No es el hecho de correr, es contar con jugadores que tengan la inteligencia y el convencimiento de asestar el golpe cuando toque. Y eso puede ser en el segundo 3. Si no, en el 5, y si no, en el 9…y así hasta encontrarlo. Para los rivales es agobiante, tortuosas posesiones en las que en cualquier momento atizan, con una suspensión o con una entrada a canasta. Sus plantilla 14/15 es más pequeña en estatura que la de los rivales por regla general. Y por ello utiliza esas armas que tienen que desempolvar de juego y creación desde el poste bajo, de pasar la pelota desde el epicentro de las defensas, de jugar como nadie en la Liga Endesa con el lado débil, con multitud de cortes desde el otro lado del balón, para que sus “bajitos” aprovechen la velocidad ganada en carrera ya cuando reciben. Cortes, cortes, cortes: entre líneas de la defensa, por línea de fondo… optimizar las potentes piernas de muchos de ellos. Un dinamismo en el juego que hace las delicias del aficionado. Su pick&roll suele ser más para “ver por dónde respira” la defensa rival, que para sacar ventajas de la propia jugada. Lo dicho, todo en su conjunto, un baloncesto atrevido de otras épocas.
Velocidad en el momento de lanzar a canasta, el ser pequeños, no significa que sean los que más se prodigan desde la línea de tres puntos, como se pudiera pensar a priori. De hecho, en la actualidad hay 12 equipos en la Liga Endesa que lanzan más triples que ellos. Es más bien determinación en lo que se hace. Para ello, necesitan asegurar el rebote defensivo. Y lo bloquean como maestros. Luke Sikma es un clinic de cómo cerrar y capturar un rebote (séptimo reboteador defensivo de la competición. Exceptuando el “milagro” de Dani Díez en primera posición, el resto que están por delante de él, le superan en estatura), Nico Richotti  es el máximo exponente del “ladrón” de balones, que transforman cada recuperación (Iberostar Tenerife es el líder en tal apartado) en tiros con porcentajes altísimos. Sigan sumando eficiencia, sigan sumando belleza en este juego.

Alejandro Martínez ha contado siempre con un plantel repleta de inteligencia a la hora de jugar, aún siendo parcos en estatura. Es un sistema en el que se sienten cómodos y en los que “hacen el lío” a cualquiera. Por ello, me hubiese encantado verles progresar con Lazaros Papadopoulos, pieza atípica a tenor de lo visto en sus últimas temporadas. Y en el único encuentro que disputó, a causa de posteriores lesiones, no pareció ningún handicap (15 puntos y 4 rebotes en 18 minutos).
Iberostar Tenerife regaló a la Liga Endesa un récord de 20 victorias y 12 derrotas en 2013, solamente superado por Real Madrid, F.C. Barcelona y Valencia Basket. Lo dicho, un regalo. Y Alejandro Martínez cimentando la progresión de este equipo. La de unas bases para que luego sus jugadores tomen decisiones, para que el juego                                                                              Antonio Rodríguez 6 de Noviembre, 2015                                                           

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