Tras siete encuentros disputados se han visto más nubes que claros en el equipo y los resultados siguen sin llegar. La última derrota ante Los Ángeles Clippers (94-92) fue distinta a las demás. Hubo buenos momentos del equipo e incluso podrían haber vencido la cita de no haber concedido defensivamente en el último periodo y si Marc Gasol hubiera tenido un 8-de-8 en tiros libres en los últimos cuatro segundos de juego en lugar de un 6-de-8.
Kyle Terada/USA TODAY SportsGrizzlies coach Dave Joerger is more than happy to have Mike Conley point the way for Memphis.
Cada uno con su realidad, sin embargo la de Joerger es distinta. A estas alturas, su equipo debería estar mejor posicionado en la clasificación para los jugadores con los que cuenta (caso similar al de los Pelicans). Su núcleo duro no está funcionando y los elementos que no hace tanto le fueron de maravilla, están flojos. Por cuestión de mentalidad o de simples rachas, Mike Conley no está teniendo continuidad en su juego, tampoco un Gasol que va de menos a más o Zach Randolph. Cuando el trío brilla, el equipo gana, aunque por ahora no está siendo suficiente.
Le sobran las excusas a un Joerger que se mostró bromista y relajado con los periodistas, como huyendo de una realidad que por ahora tiene más tonalidades grises que otra cosa.
"Tuvimos una gran temporada el año pasado con 55 partidos ganados, estuvimos en la segunda ronda y llegamos a estar 2-1 contra Golden State", se excusó antes de la derrota. "Las cosas van a asentarse y sólo podemos seguir adelante, entrenar al equipo y dar el mejor esfuerzo posible cada día. Brindar su energía. Es la gira más larga que hemos tenido, cinco partidos en nueve días para un equipo de la zona central es lo máximo que hemos tenido".
No se vive del pasado y para ser competitivo es necesario vencer a los mejores. Joerger aludió al calendario como otra de las razones del mal comienzo de los suyos. Los Grizzlies abrieron la campaña ante unos Cleveland Cavaliers que venían de perder ante Chicago Bulls en su juego inaugural. Desde su segunda cita ante Memphis no han vuelto a caer.
Tras dos victorias al hilo de Memphis (ante Indiana Pacers y los Nets) llegó la derrota más dolorosa, por 50 puntos de diferencia, en Oakland ante unos Golden State Warriors que siguen invictos. Otro haz de luz iluminó a los Grizzlies en Sacramento tras vencer a unos Kings desahuciados aunque en la actualidad lo que prevalecen son las tres últimas derrotas (Portland Trail Blazers, Utah Jazz y Clippers. Sus dos próximos encuentros serán ante los Warriors y los Blazers de nuevo.
Si el quinteto inicial se ha mostrado disperso al comienzo del año, la banca no está ayudando a arreglar el descosido. La rotación de Joerger incluye a JaMychal Green, Jeff Green, Matt Barnes y un Beno Udrich cuyo impacto fue positivo al comienzo pero que ahora es otra sombra más.
Si defensivamente los Grizzlies no están dando la talla, ofensivamente el espectro es todavía más alarmante: son el segundo equipo que menos puntos anota de la liga con alrededor de 90 por juego. De nuevo, los Tony Allen, Mike Conley, Zach Randolph, Courtney Lee y Marc Gasol deberían enseñar más los dientes. Se vio mejoría ante los Clippers, aunque es inevitable dudar de la continuidad de la misma.
"Me gustan mis chicos y he estado con ellos todo el tiempo. Como asistente y como entrenador. Tengo mucha historia y grandes momentos con Zach, Tony, Mike Marc. Recibiría una bala por cualquiera de estos chicos", agregó el coach.
Será una cuestión de tiempo el saber si será na bala o la guillotina lo que utilice el propietario, Robert Pera, si finalmente toma la decisión de cambiar de entrenador. Se le acaban las oportunidades a un Joerger cuyo puesto está en la cuerda floja.
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