Marc anotó el primero y falló el segundo. 93-92. Un uno de dos que ya había repetido en sus dos visitas previas a la personal. Su calvario desde esa distancia comenzó a seis segundos del final y con 92-89. Solo pudo encestar tres de sus seis intentos y su equipo salió derrotado de un partido en el que nadie apostaba por ellos y en el que lucharon más de lo esperado.
Ya fuera por el dolor de un animal herido, que lanza sus últimas dentelladas, o porque en verdad este equipo aún tiene mucho que decir, pero los de Joerger no bajaron los brazos en ningún momento. Resistieron con dureza y con la mejor versión vista esta temporada de Zach Randolph. El compañero de Marc en la pintura alcanzó los 26 puntos, máximo anotador del duelo con dos más que Blake Griffin, y fue la punta de lanza del ataque de unos Grizzlies que, otra vez, estuvieron muy mal desde el triple (2/11), pero que se dedicaron a un cambio rítmico de golpes con los angelinos. Ninguno de los dos tuvo la fortuna o la habilidad suficiente para irse más allá de los seis puntos en los tres primeros cuartos en un duelo en el que había algo de morbo tras el lío montado por el twitter oficial de los Clippers y su #Noperdimosde50, recordando la paliza que recibieron los Grizzlies por parte de los Golden State, tras caer ellos mismos ante los de La Bahía.
Esta derrota es la tercera consecutiva para los Grizzlies (Portland y Utah) y la quinta de la temporada. Joerger subrayó en el anterior partido que no estaba preocupado ante esta situación porque en su primer año comenzó así (3-5) y acabaron con un récord de 50-32. El problema es que el próximo rival serán los actuales campeones de la NBA, unos Golden State Warriors invictos (8-0) y con ritmo espectacular en este inicio de curso. ¿El 3-6 ya sería preocupante? j.i. pinilla 10 de noviembre de 2015 08:53
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